Se considera a un diente como impactado cuando no puede salir o lo hace parcialmente a través de la encía, algo muy común entre las muelas del juicio, cuando no pueden hacer erupción o abrirse camino correctamente a través de la encía, situación que puede perjudicar la alineación de los dientes y por lo tanto a la mordida.
Cuando esto sucede con las muelas del juicio, en el caso de los dientes que no han estallado pueden no estar necesariamente afectados, pero es el dentista quien debe evaluar la condición en un paciente con radiografías para determinar si los dientes están afectados o no crecerán en forma adecuada.
Lo que debemos saber es que los dientes impactados pueden generar distintos problemas, tales como; infecciones, caries de los dientes adyacentes, enfermedad de las encías (periodontitis), la formación de un quiste (saco lleno de líquido) o tumor del folículo o tejido que forma la corona dental, en estos casos los especialistas en su mayoría recomiendan la extracción de muelas del juicio, con el fin de evitar futuros posibles problemas.
Mucha veces ni bien erupcionan las muelas del juicio pueden necesitar ser eliminadas, acción que el dentista recomienda en el caso de que el diente no sea funcional, que interfiera con la mordida, que pueda promover un riesgo de enfermedad periodontal o interferir con la restauración de un diente adyacente.
Para tener muy en cuenta; las muelas del juicio o también conocidas como el tercer grupo de molares, son las últimas piezas dentales en erupcionar, produciéndose el evento por lo general entre los 17 y los 21 años, pero dado que en cada caso es diferente, sólo un profesional podrá determinar la acción a tomar; respecto de llevar a cabo la extracción o no.
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